He oído que este año hace 50 que España ingresó en el Banco Mundial. Repugnancia y el desprecio más absoluto me merecen este organismo y otras instituciones, como el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio y demás de la misma calaña.
Cientos de millones de personas en todo el mundo se encuentran en situación de pobreza absoluta y padeciendo hambre, sed y todo tipo de enfermedades. Cifra que aumenta masivamente cada día que pasa. Y estas siniestras entidades que se dicen preocupadas por ello, en un alarde de asqueroso cinismo, aportan soluciones como salvavidas de plomo hundiéndolas aún más.
Realmente diabólicas.






















