miércoles 6 de octubre de 2010

Sindicatos en el punto de mira

Cuando empezó todo esto de la crisis parecía que el capitalismo había tocado fondo. La debacle financiera que se inició con la caída de Lehman Brothers puso en cuestión los fundamentos y principios del sistema.
Entonces, aparentemente, al destartale económico mundial se unió también una aparente descomposición ideológica del mismo. Recuerdo aquellas apresuradas cumbres mundiales, del G8, del G20, del FMI, etc. de tantos y tantos foros expertos, de analistas de finanzas, de tertulias...todas casi con una misma conclusión. Había que reformular el capitalismo, no se sabía muy bien como, pero había que hacerlo. Hubo opiniones para todos los gustos, y la izquierda se apresuró a ver una oportunidad. Su histórico discurso, tan tocado tras la caída del "comunismo", parecía haber alcanzado una victoria que podía dar alas de nuevo al ánimo progresista.
Todo fue una hábil distracción. No tardamos en observar como todo aquello pronto quedó olvidado, para dar comienzo a toda una estrategia de derribo, pero no del sistema en sí sino de lo que este siempre consideró una concesión coyuntural, el estado del bienestar. Tras haber conseguido el desplome del "comunismo" lo siguiente, en la línea del objetivo de la supremacía capitalista absoluta, es la llamada "economía social de mercado" con gran arraigo social y político en las democracias europeas, principalmente.
Parte de esa estrategia, es el retroceso en materia de relaciones laborales y por supuesto, el mayor debilitamiento del movimiento sindical. Objetivo al que con tanto empeño se han puesto no solo la derecha política y mediática, sino también el sector del PSOE más próximo a éstas. No en vano, es al movimiento sindical al que hay que atribuir, al menos yo lo hago, los grandes e históricos avances sociales y laborales que han configurado lo que ha sido y es el estado del bienestar.

Imagen: Espejismo (atrapado por momentos). Alejandro Ballesteros